Comida en Córdoba

La Mochila

Avanza el año y no hay tiempo de poner al día las entradas del blog, sin embargo, intentare aprovechar estos ratos para completar y en ausencia de rutas o salidas de interés, comentaré sobre los distintos hoteles y restaurantes que por distintos motivos he recorrido.
Hace unos días pasé por Córdoba y llegado el momento de elegir un lugar para comer, opté seguir una recomendación local y acudir a la Taberna La Viuda.
Un lugar coqueto, de decoración algo “típical”, aunque de muy correcta relación calidad precio.
Dejarse llevar por el consejo de los camareros (aunque sin abusar) es una buena opción. Las berenjenas fritas con miel, formidables, en especial si se riegan con cerveza local fría.
http://www.tabernalaviuda.com

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Comida en Córdoba

Avanza el año y no hay tiempo de poner al día las entradas del blog, sin embargo, intentare aprovechar estos ratos para completar y en ausencia de rutas o salidas de interés, comentaré sobre los distintos hoteles y restaurantes que por distintos motivos he recorrido.
Hace unos días pasé por Córdoba y llegado el momento de elegir un lugar para comer, opté seguir una recomendación local y acudir a la Taberna La Viuda.
Un lugar coqueto, de decoración algo “típical”, aunque de muy correcta relación calidad precio.
Dejarse llevar por el consejo de los camareros (aunque sin abusar) es una buena opción. Las berenjenas fritas con miel, formidables, en especial si se riegan con cerveza local fría.
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Relanzamiento

Hace tiempo que no encuentro el momento de sentarme, escribir y retomar esta mochila de distintos recuerdos, anécdotas y detalles de interés.
Hace tiempo que volví de Suecia, creo que es el momento de actualizar y comentar sobre lugares, experiencias, hoteles y restaurantes.

El fin de un mito, “Fall into panic”

Solemos decir que la realidad supera la ficción y tenemos, además, una cierta tendencia sureña a comparar situaciones extremas que se dan en otros lugares con los comportamientos y respuestas que una situación parecida tendría en nuestro país.
Una de esas situaciones la he experimentado hoy cuando, una vez consultada la previsión meteorología y la certeza de que mi camino sería más bien un “Aqua-camino”, cambie la dirección.
En principio el plan es sencillo, se consulta el horario de buses y trenes que hay en el tablón de anuncios de la Estación donde me encuentro y se ve que todo es correcto.
Una vez pagado el hotel y confirmada la veracidad de los datos en recepción, nos vamos a la parada de autobuses: qué día tan bonito, pero mira esas nubes, en una hora comenzara a llover…..comentarios que vamos haciendo los compañeros de camino que con un destino u otro nos encaminamos al mismo autobús.
Dos compañeros italianos dirección Estocolmo con una muy bien estudiada combinación de tren y avión de vuelta a Milán, (tiempo de sobra para esperar en el aeropuerto o incluso unas últimas compras por la ciudad), unos compañeros alemanes que se diriges a Estocolmo para tomar un enlace internacional de tren que les lleve a su país natal, ….
La puntualidad es tan exquisita, que un minuto antes de la hora el autobús enfila ya la carretera. No hay que emocionares, 15 minutos más tarde se realiza una parada discrecional para café y retirar el correo, (si amigos, nuestro chofer además, recoge el correo de la zona. Podéis imaginaros el número de paradas).
A medio camino, una de Berlanga. Paramos en una estación de autobús de un pueblo campeón de K’s en su nombre y descubrimos que debemos bajar el equipaje y nosotros mismos hasta que 40 minutos más tarde venga otro bus para continuar la línea. Extrañados lo hacemos puesto que nadie nos había dicho nada y, en efecto, 40 minutos después un autobús algo más pequeño con el mismo conductor enfila el anden y nos recoge. (¿Quizás algún tipo de broma local?).
A un ritmo de 60 km la hora llegamos finalmente a la Estación de tren que debía ser el unto de partida de todos: un apeadero “in the middle of nowhere”, con una tienda- oficina postal atendida por una señora que seguro oía mejor hace tiempo…….mucho tiempo.

Ups, nos dice un señor que había salido con nosotros de Kivkkjokk , ¿ habéis reservado billete para Estocolmo? (Reserva que se podía haber echo en el hotel con la información debida), además hay un colapso de trenes en toda Suecia y desde el norte no llegan trenes a Estocolmo, hay que tomar un bus!!! Y sin reserva s posible que no les admitan en el. (La señora de la tienda simplemente sonríe cuando le preguntamos y confirma que vendrá un bus)

Estamos en una Estación, ¿podemos reservar aquí?, No!!!, como es un apeadero no se pueden hacer esas gestiones, hay que ir a la ciudad más próxima para ello. ¿Cómo se va?, evidentemente…..en tren!!!(el que no hay), y tampoco hay internet o wifi con el que poder hacer gestiones.
(La sonrisilla diciéndote que intentes subirte en el hipotético autobús que vendrá sustituyendo al tren para el que no tienes reserva para cambiarte de ciudad y reservar un tren, el mismo tren que se supone que no puedes coger no tiene precio).
Hay dos opciones, o se vienen conmigo a Kiruna a coger un avión (si lo hay) para volar a Estocolmo o intentan coger el bus.
-Alemania decide esperar (el bus sustituto ya lleva-extrañamente- dos horas de retraso, imaginemos las que puede llevar si finalmente llega a Estocolmo).
– Italia decide cortar por lo sano y venir se a Kiruna, (gestión telefónica por medio de la mi estupenda madre que, ordenador en mano, confirma la existencia del vuelo salvador).

Alemania nos despide con una nerviosa sonrisa, “good luck, we are just “fall into panic””.

Nos lanzamos al tren satisfechos, hay vuelo, la conexión Italia trabaja a marchas forzadas para conseguir billete y, extrañamente, yo había mirado el Hostel de Kiruna.

Preparados para un viaje tranquilo nos dirigimos al revisor a pagarle el trayecto y, una vez cobrado, nos “informa” que cuando veamos bajarse a la gente y subirse a un autobús hagamos lo propio, hay otro problema en la línea y tendremos que hacer una parte del trayecto en bus.
Llega el momento, y cual buena película todos abajo con maletas, niños, perros enjaulados, bebés y sillitas a la caza de un asiento en un autobús que nos supera en mitad de la nada junto a un campamento de personas algo tímidas con el agua.
Todos arriba!?,! Nos indica el grueso conductos.
Arrebatados subimos las escaleras y luchamos un un sitio libre, aquí, allá, acullá …. Falta pocos por lograr asiento.
El conductor se rasca la cabeza nervioso, la siempre presente seguridad del país indica que no se puede ir de pie, y menos una mujer con un bebe en brazos. Y si, en efecto, me doy cuenta y le cedo el sitio, extrañado que tanto sueco amable se hiciesen los suecos antes esta chica con su bebe, (¿he mencionado que era de color?).
Hay un sitio más libre atrás, el revisor va solicito a ver que pasa, y a convencer a la propietaria del cesto con perrito que seguro que a su mascota no le importa ir entre sus dulces piernas o en suelo si con ello el bus puede comenzar su viaje.
Una vez en marcha intuyo que el conductor nos da la bienvenida al servicio de bus- taxi sustitutivo del tren, (ante todo la información….).
Recorremos una interminable carretera de tierra, (imagino que el asfalto está reservado a vías principales) y casi una hora después un agradecido conductor nos descarga junto a una estación donde hay otro tren. (Donde fueres has lo que vieres, si la gente se sube, nosotros también).
250 km, 10 horas, mochilas, estrés….

Nota: el buen hombre del comentario de la reserva me advirtió de los problemas de reservas de hostels en Noruega, se lo agradezco, mañana chequearé y veré si cojo unos días más para visitarla o me vuelvo al incivilizado sur.

Kivkkjokk

Kivkkjokk, domingo 11 de agosto de 2013.

Finalmente y tras varias mojaduras se intuye la Estación invernal de Kivkkjokk, nuestro destino en esta jornada de hoy.
Desde las 8:30 de la mañana en que he salido de Parte Hut, un adorable refugio sentado sobre una península al pie del lago, hasta casi las 13:30 de paseo a través de bosques, pantanos y lagos que saborean ya la entrada del otoño.
Aunque en otras latitudes el mercurio se empeña en escalar día tras día nuevas marcas, aquí los vientos cada vez más frescos, las lluvias intempestivas van ganando terreno a los cielos azules y las temperaturas propias del estío.
Estas últimas jornadas, desde la estación de Saltoloukta, podemos observar un camino totalmente distinto de la vertiente norte. Si allí las montañas, amplios valles pelados propios de las nieves continentales y caminos pedregosos nos acompañaron durante las primeras jornadas, aquí los abiertos valles, verdaderos océanos de coníferas, cruzados por caprichosas corrientes de agua que pugnan por conseguir el meandro más original o la isla más pintoresca.
Entre estos paisajes idílicos nos metemos de lleno entre el bosque y comenzamos a sufrir el exceso de agua, e forma de áreas anegadas o directamente pantanosas que, en ocasiones, podemos salvar con la ayuda de los tablones de madera dispuestos por la STF, y en las más, estos tablones ya han dejado de servir o la abundancia de agua es tal que pone en aprietos nuestras existencias de calcetines secos.
Cada día las lluvias hacen acto de presencia a hora más temprana, lluvias pertinaces y de agua fría y algo agresiva que empujan a un ritmo vivo con el objetivo de llegar al refugio donde tomarnos un caldo caliente o un chocolate.
Sin embargo no debemos de dejar pasar la oportunidad de mirar atrás y observar los paisajes que dejamos atrás, el silencio absoluto solo roto por los trinos de los pájaros, el correr de los urogallos norteños, o la desvocada carrera de un remito en los de su madre.
En esta etapa hay que saltar varios lagos, que reserváremos la noche anterior y esto dará la oportunidad de descubrir alguno de los rincones más bellos de este país.
Es esta parte sur del camino, sin duda, una de las más bonitas que os podemos encontrar, menos montañosa pero más diversa y entretenida (y mucho más mojada).

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Kungsleden II

Las 22:22,una hora cualquiera que en nuestro país estarían las terrazas y sidrerías llenas aprovechando una tarde noche de verano, sin embargo, aquí en Lapland casi todos se han ido a la cama dando la oportunidad de lanzarme a la red.
Hace días que no he tenido cobertura, señal de ningún tipo y, en ocasiones, dudaba de que cierta civilización haya llegado a estas latitudes.

El Kungsleden es el “Camino del Rey”, (aunque pongo en duda que alguno o haya recorrido), y durante varias jornadas se tiene la oportunidad de recorrer los amplios valles del norte de Suecia, haciendo parada y fonda en los “refugios de montaña” que el gobierno sueco tiene repartidos entre las distintas estampas.
Partimos de Aboskotouristation y descubrimos un paisaje sobrado de agua, por todas partes.
Nuestra dirección será, amigos míos sur en todo momento.
Remontamos algún río, y descubrimos como el respeto por la naturaleza en estos lugares les empuja a preparar pasarelas de madera distribuidas por todo el trayecto para que puedas caminas de manea más ordenada y no se afecté un terreno inundado por el agua del reciente deshielo y preparándose para las nevadas y heladas que tan por llegar en menos semanas de las que pensamos.
Por delante tenemos estampas de distinto kilometraje, pelaje, dureza, (porque no…interés), y más importante aún, la posibilidad de descubrir distintos compañeros de viaje, a los que cruzas a lo largo del camino y que siempre te encuentras en el refugio.
Abisko, Alesjaure, Salkta, Signi, Kaitumjaure, tesajaure, Salkoloukta, una sucesión de distintos complejos donde nos iremos alojando y descubriendo cada vez más cosas de este singular país, su forma de moverse en la naturaleza, de vivir pegado a ella, y de una naturaleza que invade todo lo que se pone a su alcance.
Durante estas jornadas descubrimos que da igual que el sol no se esconda, aquí no es nada tímido, todo el mundo comienza a abrir desmesuradamente la boca a las 20:00 y a partir de ese momento desfilan sin fin camino de las camas o de las tiendas de campaña para dar fin a un día que ha comenzado asombre las 6:00-6:30 de la mañana.

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La jornada comienza temprano, no por gusto, sino que a partir de las 6:00 comienza el run-rum preparatorio de desayunos en las cocinas que amablemente puedes utilizar a cuenta de las 395coronas que has soltado por dormir, (a unas 8,33 coronas por euro, haced la cuenta).
Sobre las 8:00 casi no te queda más remedio que ponerte en camino y comenzar asentiste uno mas entre tanta naturaleza, agua, algo de barro….
La jornada transcurre tranquila y la inevitable selección natural hace que, diariamente, acaben en cabeza los mismos del tradicional grupo que se va juntando diariamente.
Se llega al refugio y se hace algo de tiempo, los hay que han comido, los hay que preparan algo….
Los guardas de los refugios, salen a tu encuentro cuando te ven llegar, te informan de donde están las cabinas de alojamiento, como utilizar el agua, y donde tirar el agua de la cocina las letrinas, (si amigos, aquí hay letrinas……), la sauna y sus horarios (mixto-familia, mujeres, hombres y de nuevo moto).
Es la sauna, en ocasiones, el Chigre local. Si el refugio tiene servicio de tienda y un río o lago al lado (lo más normal), la sauna se convierte en el lugar de comentario del día y donde todos hacen preguntas y se comenta en diferentes ingleses el desarrollo del camino, la vida, la naturaleza, …. Todo en buen espíritu hasta que llega el temido momento escandinavo de la sauna, cuando parece que se grita fuego y todos salen de la “hot room” en carrera a meterse como dios los trajo al mundo a revolcarse en el agua fresquera del río y volver después a la sauna, donde les espera la cerveza fría y quizás alguna salida más al río, (donde fueres haz lo que vieres, te garantizan que te protege de los catarros y que además deja la piel suave, ver veremos).

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Kungsleden

Y aquí estoy después de tanto tiempo.
No es desidia, simplemente estos Suecos no han contado con la necesidad de mantenerme al día y conectado y el primer lugar “civilizado” en que tengo cobertura cae aquí.
Estoy en Saltoluokta!!!, un lugar que para llegar, he tenido que superar una jornada de 16 km, una tormenta que vestido de agua no me dejo nada seco en el interior, casi una hora de bus para hacer pocos kilómetros y un barco para atravesar un lago.
Sin embargo, una vista como esta merce la pena, no?

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